Objetivos: La pandemia de COVID-19 condujo a una rápida adopción de las tecnologías de telesalud, particularmente en lo que respecta a la prestación de servicios de atención y la formación de profesionales en entrenamiento. Estudios previos han encontrado que la formación virtual —en la que supervisores y personas en formación no se encuentran en el mismo lugar e interactúan mediante plataformas de comunicación virtual— tiene una buena aceptación y favorece relaciones de trabajo eficaces entre supervisores y personas en formación. Sin embargo, existe una evaluación limitada de la eficacia de la formación virtual para apoyar el desarrollo de competencias clínicas o las relaciones de trabajo. Ante la creciente adopción de la telesalud en la educación de profesionales de la salud, se realizó una evaluación en colaboración con los Clinical Resource Hubs (CRH), un programa nacional de telesalud de la Veterans Health Administration (VHA) que ofrece oportunidades de formación clínica en un entorno de trabajo virtual.
Métodos: Se desarrollaron y administraron instrumentos de encuesta a personas en formación y supervisores de los CRH. Se recopiló información sobre las características demográficas de ambos grupos, las experiencias de formación en los CRH, la calidad percibida de la formación y la supervisión, las relaciones entre supervisores y personas en formación, y las perspectivas sobre la formación virtual.
Resultados: Las personas en formación y los supervisores consideraron que las interacciones virtuales entre supervisores y personas en formación eran equivalentes o superiores a las interacciones presenciales para apoyar el desarrollo de competencias clínicas, y experimentaron relaciones de trabajo eficaces en materia de supervisión dentro de un entorno virtual. Ambos grupos mostraron diferencias en sus preferencias respecto a la formación virtual frente a la presencial y en sus opiniones sobre la combinación ideal de estas modalidades para favorecer el desarrollo de competencias.
Conclusión: Los resultados sugieren que las interacciones virtuales entre supervisores y personas en formación pueden apoyar eficazmente el desarrollo de competencias clínicas y el establecimiento de relaciones eficaces entre ambos grupos. Para numerosos aspectos de la formación, la modalidad virtual dirigida a profesionales de la salud en formación dentro de grandes sistemas de atención sanitaria puede proporcionar una experiencia eficaz y constituir una alternativa aceptable y viable a la formación presencial.
Yahya GM, Burgan KW, Kawentel LM, Ragan A, Doran JM, Bowersox NW. A mixed methods evaluation finds virtual training among health professions education trainees and supervisors as effective as in-person training. J Med Educ Curric Dev. 2025;12:23821205251380043. doi:10.1177/23821205251380043.
García Dieguez M. Comentario sobre Formación virtual: ¿puede la supervisión clínica a distancia ser tan efectiva como la presencial?. [Internet]. Organización Panamericana de la Salud. Repositorio Bibliográfico. Disponible en: https://campus.paho.org/es/repo/formacion-virtual-puede-supervision-clinica-distancia-tan-efectiva-presencial
García Dieguez M.
CEEProS Universidad Nacional del Sur
Este artículo se recomienda a responsables de programas de formación de profesionales de la salud, supervisores clínicos y diseñadores de propuestas virtuales interesados en comprender qué dimensiones de la supervisión pueden sostenerse a distancia. El estudio resulta valioso porque no evalúa solamente satisfacción con una plataforma: compara las percepciones de estudiantes y supervisores acerca del desarrollo de competencias clínicas y de la relación de supervisión dentro de un programa nacional de telesalud de la Veterans Health Administration. Su principal aporte para la educación continua es mostrar que la virtualidad puede ampliar el acceso a expertos, escenarios y poblaciones de pacientes, siempre que sea entendida como una modalidad de interacción pedagógica y no como simple transmisión de contenidos.
La evaluación combinó encuestas estructuradas y respuestas abiertas de participantes de distintas profesiones. Respondieron 43 estudiantes —37,5% de los convocados— y 57 supervisores —74,0%—. Más del 93% de los estudiantes y del 90% de los supervisores consideraron que las interacciones virtuales contribuían al desarrollo de competencias en medida equivalente o superior a las presenciales. Ambos grupos también valoraron favorablemente la comunicación, la confianza, la autonomía progresiva y la relación de trabajo. La modalidad permitió acceder a una mayor variedad de lugares, recursos, supervisores y poblaciones, además de reducir traslados. Sin embargo, estudiantes y supervisores no coincidieron completamente sobre la combinación ideal: los supervisores tendieron a preferir formatos totalmente virtuales, mientras que los estudiantes se inclinaron por una distribución equilibrada entre virtualidad y presencialidad. Entre las limitaciones aparecen las interrupciones y dificultades comunicacionales, el menor espacio informal para mentoreo y desarrollo profesional, la mayor necesidad de coordinación y las restricciones para enseñar examen físico o habilidades manuales. Los resultados provienen de un contexto institucional singular, con muestras pequeñas, posible sesgo de no respuesta, comparación basada en percepciones y sin vincular cada estudiante con su supervisor; por ello, no permiten afirmar equivalencia objetiva de resultados ni generalizar a todas las especialidades.
- Seleccionar para la virtualidad competencias observables mediante conversación, revisión de casos, toma de decisiones, documentación clínica y atención por telesalud.
- Reservar instancias presenciales para examen físico, procedimientos y habilidades que requieren información sensorial o manipulación de equipos.
- Diseñar espacios explícitos de mentoreo y desarrollo profesional, que pueden perderse cuando la interacción virtual queda absorbida por las tareas clínicas.
- Acordar canales, tiempos de respuesta, mecanismos de observación y reglas de retroalimentación entre supervisor y participante.
- Evaluar por separado acceso, relación de supervisión, desarrollo de competencias y resultados del aprendizaje, sin asumir que satisfacción equivale a efectividad.
- Considerar formatos híbridos flexibles según profesión, competencia, nivel de autonomía y contexto asistencial.